«¿Para qué sirven los animales?»

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"¿Para qué sirven los animales?"

Lanzo esta pregunta con sentido irónico y con la esperanza de que genere en ti algún tipo de cuestionamiento. Creo que el hecho de poner a otros seres vivos a nuestro servicio se merece como mínimo una reflexión.

Cuando se habla de cesar o cambiar algunas de las actividades que repercuten directamente en la vida de los animales -como en la caza, la ganadería o la pesca- surgen preguntas tipo: ¿Qué haremos entonces con ellos? ¿Para qué servirán los animales? ¿Quién mantendrá la especie? Como si no les bastará con la regulación natural que ejercen para el planeta y las consecuencias que tiene eso para nosotros como especie. 

Nuestra relación con la tierra es puramente mercantil. Definimos la importancia de los animales en función de su utilidad para resolver nuestras necesidades. El lazo que nos une a la tierra y a los seres vivos es casi exclusivamente económico: si no produce beneficios, no interesa. Nos separamos hace suficiente tiempo de la naturaleza como para creer que hemos descubierto lo que realmente importa en la vida. Mantenemos una relación más vital con los supermercados que con la tierra misma. Los intermediarios nos hacen perder el foco y muchas de las enfermedades que sufrimos tienen su origen en el maltrato de la naturaleza.

«Nos separamos hace suficiente tiempo de la naturaleza como para creer que hemos descubierto lo que realmente importa en la vida. Mantenemos una relación más vital con los supermercados que con la tierra misma.»

¿Se acuerdan de la gripe aviar? ¿La gripe porcina? ¿Las vacas locas? Surgieron por malas prácticas en la ganadería industrial, demostrando nuestra falta de ética. El caso más reciente lo tenemos en el famoso coronavirus (COVID-19). A poco tiempo de su expansión, se comenzó a señalar al murciélago como posible transmisor del virus a los humanos, también se barajó la posibilidad de que fuera el pangolín -el animal más traficado del mundo-. 

Concretamente, el tráfico ilegal, el comercio de escamas, la caza furtiva y la destrucción de su hábitat ha reducido drásticamente su población. Actualmente, el pangolín se encuentra en estado de vulnerabilidad y peligro crítico de extinción según la escala de IUCN Red List of Threatened Species.

Pero, volviendo a la pregunta: -¿Para qué sirven los animales?-. La respuesta dependerá de la persona que responda y sus hábitos de vida, su dieta, su trabajo y muchas variables más. Por ejemplo, para un pastor, las ovejas son su forma de ganarse la vida. En cambio, para aquel que vive en una gran ciudad, una oveja quizás solo sirva para producir un queso que compra ocasionalmente. En cualquier caso, los dos sitúan a este animal en una escala según la importancia que tienen con respecto a ellos. ¿Qué creen que responderían el pastor y la persona de ciudad si les preguntamos por la utilidad de un tucán? Es posible que para ambos no fuese más que un ave pintoresca, y solo por esto estarían dispuestos a salvarla si estuviese en su mano. Es una pena suponer su destino si en el lugar del tucán colocamos a cualquier animal que no sirva para satisfacer necesidades humanas y que tampoco resulte llamativo o bonito a la vista

Especismo vegetal

Los seres vivos “sirven” para regular los ecosistemas de los que proceden, y en conjunto forman un entramado de conexiones naturales demasiado complejo y sofisticado como para dejar que desaparezca. Sin embargo, seguimos estancados en la idea de la utilidad considerándonos el eslabón más alto de la cadena. De hecho, los animales no son los únicos seres a los que ponemos al servicios de nuestras necesidades, solo hay que echar un vistazo en cualquier frutería para comprobar que desde hace siglos hacemos lo mismo con los vegetales; manteniendo y cultivando solo aquellas hortalizas, verduras o frutas que pueden ser competitivas en el mercado. 

Históricamente, hemos discriminado todas las que no resultaban útiles para nuestra dieta, además hemos seleccionado las que se ven más bonitas y perfectas a la vista, llegando al punto de desperdiciar toneladas completamente válidas y sanas de alimento únicamente porque su forma o color no se ajustan a las necesidades de los consumidores. Una prueba conocida de ello son los plátanos. En su origen estaban llenos de semillas y variaban de tamaño, pero tras años de cultivo fuimos moldeando esta fruta, seleccionando las variedades que mejor se adaptaban a nuestro consumo y, por lo tanto, desechando las que no lo hacían. Si quieres profundizar más en el tema puedes echar un vistazo a este artículo.

Un apunte más, es evidente que para nosotros los humanos, esa selección genética es una ventaja por la comodidad que supone, pero es interesante preguntarse si acaso habría más especies para las que el plátano original fuese la base de su alimentación y, de repente, dejó de serlo.

«Hemos hecho de los animales y las plantas, un catalogo personalizado a nuestro gusto. No se sientan culpables, lo hemos desarrollado colectivamente para satisfacer nuestras necesidades y es algo natural.»

Hemos hecho de los animales y las plantas, un catalogo personalizado a nuestro gusto. No se sientan culpables, lo hemos desarrollado colectivamente para satisfacer nuestras necesidades y es algo natural. Solo cuando vemos evidencias de nuestra falta de control y problemas derivados de la ignorancia, debemos cuestionar nuestra capacidad para gestionarlo. Si les preguntan: ¿Para qué sirven los animales? Prueben a contestar, ¿De qué les sirves tú a ellos?

Es un hecho que para la mayoría de nosotros la tierra es solo propiedad. Quizás algún día seamos capaces de ver más allá de nuestros intereses y podamos dejar de ver la tierra únicamente como un recurso a explotar. No somos dueños, somos ciudadanos de un entorno que compartimos con millones de seres vivos, con todo el derecho a estar aquí. Nosotros también somos animales, por mucho que nos empeñemos en situarnos más arriba.

*(Las vacas de la foto pastaban tranquilas en Los Barruecos, Extremadura.)

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Sergio Galeano
Sergio Galeano

Redactor y Copywriter. Ayudo a transmitir los valores de marcas sostenibles y responsables con el medio ambiente. Este blog es una llamada a la reflexión y, en ocasiones, una invitación al cambio.

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