La moda sostenible es la moda

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La moda sostenible es la moda

Bolsos fabricados con basura reciclada y camisas que por su compra te “regalan” un árbol. Ahora, la moda sostenible ha dejado de ser una corriente minoritaria y se ha convertido en una tendencia con millones de seguidores en el mundo. Es un gran avance, pero no todo lo que brilla es oro.

La moda sostenible en 2020

El sector textil es una de las industrias más contaminantes del planeta. Seguro que ya habías oído este dato, pero, ¿qué significa?

Quiere decir que -por detrás de la extracción minera y la industria de la alimentación- lo que más contamina nuestro entorno es producir y comprar pantalones, jersey, camisas, camisetas, blusas y zapatos. Eso significa que todos nosotros, en mayor o menor grado, somos responsables del problema.

¿Qué problema? El que rodea a las marcas de moda fast fashion. Comida rápida, como McDonald’s o KFC, pero de ropa.

Durante muchos años las marcas textiles se han preocupado únicamente de hacer ropa barata y vender mucha cantidad. La estrategia que han seguido para conseguirlo ha sido rebajar costes en todo el proceso de producción.

Comprar en grandes cantidades la materia prima al productor para conseguir precios más bajos, reducir la calidad de los materiales y descentralizar la producción hacia el Sudeste asiático -donde se permiten pagar sueldos muy por debajo de lo que pagarían en sus países de origen- es, en resumen, lo que hacen las grandes marcas que todos conocemos: H&M, Zara, Mango, El Corte Inglés, etc.

De esta manera es como consiguen venderte un pantalón vaquero por 9,99€.

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Fábrica de ropa fast fashion en Bangladesh.

Es aquí donde entra en juego la juego la ropa ética. Son marcas que cuidan al máximo los detalles para reducir su impacto social y ambiental (en Marcasdeputamadre puedes encontrar muchas de ellas).

Hace años, la ropa ecológica era muy minoritaria y las pocas marcas que se atrevían con el negocio no invertían apenas nada en ningún tipo de campaña de marketing. Pertenecían a una moda más alternativa y había poca variedad.

En este momento, las marcas de moda sostenible han crecido de una manera exponencial, sin duda, porque las preocupaciones de los consumidores han cambiado y siguen cambiando cada día. Ahora mucha más gente es consciente de la repercusión de sus compras y no están dispuestos a seguir contribuyendo con la catástrofe.

Es así como surge el movimiento slow fashion, en contraposición a la moda rápida. Actualmente, la ropa ecológica está adaptada a unos gustos más generalizados y podemos encontrar desde gafas de sol, hasta zapatillas de deporte, bolsos, jeans, camisetas y camisas de oficina.

Con este cambio de paradigma, la moda sostenible deja de ser solo para unos pocos y se convierte en una tendencia. Hoy en día, la moda sostenible es la moda.

No una de estas modas pasajeras que después del apogeo se vuelven rancias como la canción del verano, sino una moda que llega para quedarse.

Es tendencia porque es lo que la mayoría de la gente quiere en su armario y eso es un gran avance. En cambio, tratando de aprovechar el tirón comercial algunas grandes marcas simulan interés por los procesos ecológicos y terminan cayendo en incoherencias poco recomendables como el greenwashing.

No podemos bajar la guardia, siempre existirá la picaresca de las marcas que tratan de vender más sin cambiar ni un tornillo de su modelo de producción.

¿Es buena la ropa ética para el planeta?

Depende del uso que hagas de ella, ni más ni menos. Las marcas que hacen moda sostenible generan menos impacto en el entorno, es decir, contaminan menos. Ahora bien, esto no significa que sea “bueno” para el planeta.

Comprar moda sostenible no es como tomarte un zumo de naranja. No estás haciendo bien a tu cuerpo ni al planeta, más correcto sería decir que estamos haciendo menos mal, pero eso no significa que no genere impacto.

Todas las marcas de moda sostenible generan algún tipo de impacto, por pequeño que sea. Como ya hemos dicho alguna que otra vez en este blog, «no se puede ser 100% sostenible en un sistema que es altamente insostenible.» El gasto de agua, la fabricación, el transporte de los productos y el consumo de energía son imposibles de evitar aunque se trabaja por reducirlos a la mínima expresión.

No está bien justificar un consumo desmedido en el supuesto beneficio que tiene para el entorno, y una cosa está clara: comprar ropa nueva cada temporada no es sostenible, por mucho que sean marcas de moda sostenible.

Moda sostenible de lujo

El sector de la moda abarca todos los rangos de precios posibles. Por supuesto, existen marcas de lujo que ya se posicionan como sostenibles. Su ropa va dirigida a personas de alto poder adquisitivo, famosos, influencers, artistas y todos aquellos que puedan pagarlo.

Como los intereses de los consumidores están cambiando, muchas marcas de moda sostenible de alta costura y de lujo han tomado decisiones en consonancia con las nuevas tendencias ecológicas. Por ejemplo: Gucci, Versache o Burberry han dejado de usar pieles de animales en sus colecciones. Aunque es importante saber con qué materiales sustituirán ahora sus prendas, y si son sintéticos u orgánicos.

Sus publicidades parecen recomendar un consumo responsable frente al consumismo clásico, pero lo importante es saber qué hay detrás de sus campañas y sus procesos de producción. Sin embargo, aún prefieren sobreponer el misterio por encima de la transparencia.

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gucci.com

¿Y low cost?

Teniendo en cuenta que la cultura del low cost es el objeto de la crítica principal sobre la moda fast fashion, parece contradictorio hablar de moda sostenible low cost.

Sin embargo, a pesar del pensamiento general de que la ropa sostenible es cara y la fast fashion barata, también existen marcas que recuperan materiales y hacen de la basura marina o las telas recicladas su materia prima. Estas empresas hacen ropa ecológica con bajo impacto ambiental a un precio muy asequible.

Hay que tener en cuenta que usar estos materiales y pagar lo que corresponde a toda la cadena de producción difícilmente podrá competir contra las grandes marcas de fast fashion, que abaratan costes de cada arista de su proceso de fabricación.

Todo es cuestión de perspectiva. Si piensas en el impacto que tiene cada prenda en el entorno, la contribución y apoyo al mundo que quieres, es posible que esa prenda que te parecía cara empiece a ser barata.

Por cerrar el artículo con una idea práctica: no es necesario comprar ropa nueva cada 2 meses. Si tu ropa se rompe, cósela o trata de darle un nuevo uso. Si necesitas nueva ropa busca diferentes opciones, pregunta tus dudas y apoya proyectos humildes. Menos es más.

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Sergio Galeano
Sergio Galeano

Redactor y Copywriter. Ayudo a transmitir los valores de marcas sostenibles y responsables con el medio ambiente. Este blog es una llamada a la reflexión y, en ocasiones, una invitación al cambio.

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