La importancia de los hábitos de consumo

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Detrás de las compras: la importancia de los hábitos de consumo

Consumir es un acto cotidiano, diario e inconsciente Está tan integrado en nuestra vida que casi ni nos damos cuenta. Cada vez son más los que piden reflexión y cambio sobre nuestros hábitos de consumo en todos los niveles y sectores de la sociedad.

De manera recurrente, escucho decir que el consumismo no es culpa de los consumidores, que los actos individuales no valen de nada, que es un sistema que se debe cambiar desde arriba porque desde abajo no podemos hacer nada, que para qué preocuparse si los demás no lo hacen, etc. 

Todos estos argumentos -además de conformistas- son excusas muy potentes para seguir comprando de manera inconsciente. Significa agarrarse a lo sencillo, a lo placentero, a lo que ya nos hemos acostumbrado. No hace falta sentirse tan culpable para llegar a la evidencia de que algo va mal en la cultura del usar y tirar. Si de verdad queremos ver cambios masivos, debemos adaptar nuestros hábitos de consumo individuales.

Comprar ciertos productos -o servicios- es legitimar sistemas de producción esclavistas y prácticas laborales denigrantes, supone también la pérdida de ecosistemas naturales ricos en flora y fauna, y la contaminación de ríos y océanos. Comprar es poderoso, visto lo visto, es casi más poderoso que ir a votar, en cambio, no le damos ni la mitad de valor.

El economista francés Christian Jacquiau dice: “cuando compramos, decidimos la sociedad que queremos”. Cuando compramos afirmamos qué empresas queremos que expandan su negocio frente a las demás, qué marcas queremos ver en las tiendas de nuestro pueblo o ciudad, qué ingredientes queremos que utilicen, qué tipo de material preferimos, qué ofertas nos interesan, y todo esto repercute de manera directa en la forma en la que configuran los mercados. 

Cada decisión de compra tiene un enorme poder y no debemos subestimar nuestra capacidad como consumidores. 

«¿En qué país se fabricó el producto que vamos a comprar? ¿Dónde se facturó? ¿Cuáles son las condiciones laborales de los trabajadores? ¿Cuál es su salario? ¿Dónde se plantó la materia prima con la que se fabrica? ¿Está dañando algún hábitat natural? ¿Es sostenible a largo plazo?»

Preguntémonos… ¿En qué país se fabricó el producto que vamos a comprar? ¿Dónde se facturó? ¿Cuáles son las condiciones laborales de los trabajadores? ¿Cuál es su salario? ¿Dónde se plantó la materia prima con la que se fabrica? ¿Está dañando algún hábitat natural? ¿Es sostenible a largo plazo? Los compañeros de Fashion Revolution hacen un gran trabajo en este campo con su campaña: Who made my clothes? 

Hoy por hoy, comprar de forma sostenible no es sencillo. Requiere un esfuerzo por parte del consumidor para conocer, investigar y tomar una decisión coherente con sus ideas y con su economía. Por lo tanto, una persona que decide voluntariamente comprar productos de fabricación sostenible es porque ha tomado conciencia: es una consumidora o consumidor consciente

Si este es tu caso o sientes que podría serlo, te recomiendo que pases por la web Consume con coco y revises la cuenta marcasdeputamadre.

No pretendo sentar cátedra sobre estilos de vida ni afirmar cuál es la mejor manera de vivir. Este blog es una llamada a la reflexión, un sitio para informarse y cuestionar las numerosas alternativas del nuevo mercado. Cada cual es libre de opinar y sacar sus propias conclusiones. Hagamos de este medio una corriente bidireccional, sin prejuicios ni falsas sonrisas.

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Sergio Galeano
Sergio Galeano

Redactor y Copywriter. Ayudo a transmitir los valores de marcas sostenibles y responsables con el medio ambiente. Este blog es una llamada a la reflexión y, en ocasiones, una invitación al cambio.

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