Especies Exóticas Invasoras, a debate

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Especies Exóticas Invasoras, a debate
especies exoticas invasoras
Por su carácter actual y de compleja solución, resulta interesante el debate sobre las especies exóticas invasoras (EEI). Mas que un listado completo de los protagonistas, este artículo pretende hacer una reflexión sobre el origen y las cuestiones asociadas a esta problemática que, imparablemente, continúa produciéndose a cada instante en nuestro mundo.

¿Qué son las especies exóticas invasoras?

Son todos aquellos organismos vivos que se introducen en un ecosistema natural o semi-natural, con potencial de cambio o amenaza para el entorno y las especies nativas.

Eso significa que pueden ser animales, plantas, hongos y otras formas de vida.

Conviene tener en cuenta que este fenómeno no es nuevo; lleva ocurriendo miles de años, desde las primeras introducciones accidentales o intencionadas por parte de los humanos y sus migraciones alrededor del planeta.

Algunos casos, en la actualidad, están adaptados y normalizados aunque en su momento desencadenasen el desplazamiento o la extinción de especies autóctonas.

Varias especies de ratas, ratones y ardillas también se expandieron hasta los lugares más remotos del planeta a causa del transporte y la navegación.

La ganadería humana fue otro factor clave para el establecimiento de vacas, ovejas, cabras y cerdos en ecosistemas silvestres, alejados de su lugar de origen. Estos animales se transportaban en barcos para el sustento y la alimentación de los migrantes. Lo que no supieron prever es que todas estas especies ocasionarían cambios irreversibles en el entorno.

De entre las múltiples causas relacionadas con las especies invasoras, podemos resumirlas en dos grandes grupos:

Problemáticas asociadas a las EEI

Hoy en día, las especies exóticas invasoras suponen un reto de colaboración planetaria. La globalización y el continuo movimiento de barcos, aviones y todo tipo de transportes está acelerando la introducción de organismos vivos que ponen en jaque a las especies nativas.

Los problemas más frecuentes son la pérdida de la biodiversidad, las plagas y las transmisión de enfermedades.

La primera de ellas es quizá la que más cambios puede ocasionar, sobre todo por su carácter imprevisible. Es difícil anticipar con exactitud qué puede ocurrir cuando una especie depredadora se introduce en un hábitat distinto al suyo.

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Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus)

Animales invasores

Para los que gustan de los ejemplos, puedo comentar la historia real de los roedores que fueron introducidos accidentalmente en la isla australiana de Lord Howe -en medio del océano Pacífico- hace algunos siglos. La isla gozaba de una gran diversidad natural hasta que comenzaron a llegar barcos mercantes. En uno de ellos viajaba un peligroso polizón: la rata negra (rattus rattus), que se alojaba en las cámaras donde se almacenaba la fruta y la verdura.

Al cabo de un tiempo en la isla, las ratas acabaron con varias especies endémicas -y por tanto únicas- como el insecto palo de Howe (Dryococelus australis) o el pájaro ojiblanco (Zosterops strenuus), entre otras especies.

Además del transporte, el comercio y el turismo, tenemos otras problemáticas que ayudan a las especies a convertirse en invasoras, y depende absolutamente de un despreocupado comportamiento humano: la afición por las mascotas exóticas.

El afán de coleccionismo y la curiosidad lleva a muchas personas a comprar animales raros y vistosos de los que no pueden hacerse cargo cuando llegan a la fase adulta.

Hay muchas razones para estar en contra de las mascotas exóticas. La primera y más evidente, es la cuestión ética que plantea sacar animales de su entorno natural para reproducir su hábitat y hacer un negocio con su venta. 

Una de las justificaciones más clásicas es la cautividad. Muchos de sus defensores aseguran que los animales ya nacidos en criaderos están adaptados a la vida en jaulas o terrarios, y argumentan que no sabrían buscarse la vida en la naturaleza salvaje.

Para aquellos que no tengan reparo y disfruten de mantener a un animal en un hábitat artificial, deben saber que muchos de los animales exóticos que se convierten en poderosos invasores, antes fueron mascotas.

En España, por poner algunos ejemplos, tenemos el caso de la cotorra argentina (Myiopsitta monachus), la pitón real (Python regius) o el mapache (Procyon lotor).

Muchos de ellos eran “animales de compañía” que se establecieron en el medio natural después de ser liberados de su vida en cautividad, ocupando los nichos ecológicos de las especies nativas.

Otros, en cambio, como el visón americano (Neovison vison) o el coipú (Myocastor coypus) eran trabajadores a tiempo completo en granjas peleteras hasta que los despidieron o se escaparon.

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Coipú (Myocastor coypus)

Más reciente es la invasión que está protagonizando el avispón asiático (Vespa velutina). Su entrada en España a través de Francia está desplazando al avispón europeo nativo (Vespa crabro) y disminuyendo la población de abejas.

En las ciudades españolas es más visible el caso del escarabajo picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), que está acabando con muchas de las palmeras que dan sombra en nuestras calles.

Plantas invasoras

En cuanto al reino vegetal, existen casos muy visibles como el del camalote o jacinto de agua (Eichhornia crassipes), que se extendió a lo largo y ancho de ríos de la península ibérica; o la mimosa (Acacia dealbata), que a pesar de su extraordinaria belleza, es un silencioso invasor que sigue robando terreno a las especies autóctonas.

mimosa plantas invasoras
1. Mimosa (Acacia dealbata)
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2. Mimosa (Acacia dealbata)

Menos conocida, pero igual de dañina para los ecosistemas acuáticos es la azolla o helecho de agua (Azolla filiculoides), que cubre de un color verdoso la superficie de los ríos obstaculizando la entrada de luz solar, y generando todo tipo de desequilibrios ecológicos que el resto de especies no puede combatir.

A debate

Quizá debamos plantearnos nuestra relación con las otras formas de vida en la tierra. Es posible que sea el momento de dejar de tener animales exóticos como mascotas, y seguramente deberíamos cuidar más de los destinos que elegimos para ir de vacaciones.

En cualquier caso, los planes de actuación propuestos por los gobiernos contra las especies exóticas invasoras deben tratarse con sumo cuidado.

Es una buena idea elevar el conocimiento público sobre las especies invasoras a tratar, y minimizar al máximo posible el uso de insecticidas y pesticidas que pueden dañan a la fauna y flora local.

Debemos tener presente que el mayor invasor que ocupa este planeta somos nosotros. Los humanos hemos colonizado todos los rincones del planeta, nos desplazamos por tierra, mar y aire, y nuestra costumbre de fundar ciudades ha sido un factor determinante en cuanto a pérdida de biodiversidad y extinción de especies se refiere.

No pretendo acabar este artículo haciendo sentir culpable al lector, pero sí quiero recordar que -en mayor o menor medida- todos tenemos algo que ver con la cuestión de las especies exóticas invasoras, y cada uno de nosotros somos parte activa del problema y de la solución.

Respeto y admiro a todas las formas de vida con las que compartimos este bello globo flotando en el espacio, y pido disculpas por pertenecer a la especie exótica invasora número uno del planeta: el homo sapiens.

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Sergio Galeano
Sergio Galeano

Redactor y Copywriter. Ayudo a transmitir el valor de proyectos sostenibles y responsables con el medio ambiente. Este blog es una llamada a la reflexión y, en ocasiones, una invitación al cambio.

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