El reciclaje y otras diferencias entre países

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El reciclaje y otras diferencias entre países

Esto no es el típico artículo sobre cómo reciclar, no te voy a dar una definición de reciclaje y no voy a contarte qué debes meter en el contenedor amarillo. Es una reflexión que no acepta lo asumido por todos como verdad absoluta.

Soy de los que piensa que reciclando no vamos a salvar el mundo. Reciclar no es el camino, el camino es no generar residuos, y así no tendremos nada que reciclar.

Pero esto necesita un cambio que no se consigue de la noche a la mañana. Mientras ocurre una transición hacia un comercio sin residuos, el reciclaje nos puede ayudar a no convertir el mundo en un estercolero, más de lo que ya lo es.

Por eso que pretendo contarte la visión del reciclaje en otros países, así como otras medidas o leyes extranjeras que ayudan a los consumidores a tomar buenas decisiones.

La primera medida sobre la que voy a hablar la conocí durante el tiempo que viví en Chile. A pesar de las dificultades sociales y económicas del país andino, tienen una Ley de los Alimentos, que sirve para marcar con sellos de advertencia los productos de venta al público.

Básicamente, un producto muestra un sello cuando el Ministerio de Salud considera que excede una cantidad saludable, y serán marcados como “Alto en Azúcares”, “Alto en Sodio”, “Alto en Grasas saturadas” etc.

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Sellos de advertencia (Ley de los Alimentos en Chile).

Sé por experiencia que la gente va a seguir comprando estos productos por muchos sellos que aparezcan, pero es una forma de “estropear” el bonito packaging de las marcas que saturan sus envases con frutas, plantas y palabras como natural o BIO como si de un regalo de la madre naturaleza se tratase.

Pues no, el sello es una buena advertencia.

Y ya que hablamos de diseño de packaging, la leche francesa de vaca tiene buenos ejemplos. Algunas marcas han tenido la idea de colocar la cara de los ganaderos directamente en la caja de leche, y la parte del precio que se destina al productor, así como el desglose de beneficios.

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50% para los ganaderos, 22,52% para la empresa lechera, 21,98% de coste de distribución y 5,5% de impuestos.

Menciono este caso -a pesar de la poca empatía que suele tener la industria láctea con los animales- porque es un ejemplo de diseño fácilmente exportable a otros productos. 

En cualquier caso, la industria alimentaria suele ser poco transparente con la división y el reparto de los beneficios. (En este artículo hablo más en detalle sobre las luces y sombras de la agricultura y la alimentación.)

¿Cuánto de lo que pago va al productor? ¿Cuánto al agricultor? ¿Cuánto a la empresa de transporte?

Por esto considero una buena iniciativa mostrar el desglose -real- en el envase.

Diferencias con el reciclaje

Teniendo en cuenta que el reciclaje debe ser la última opción para un producto -antes puedes reducir tu compra o reutilizar el envase- vamos a comentar algunas diferencias sobre cómo se recicla aquí y allá.

Tristemente, en España solo se recupera aproximadamente un 30% de todos nuestros residuos. Así que no esta mal tomar perspectiva.

Por resumir, la diferencia principal suele ser la separación de la basura. En España tenemos un contenedor para residuos orgánicos, otro para vidrios, otro para papel y cartón, y el contenedor amarillo, que es donde metemos todos los envases plásticos y metálicos.

Este último es el más polémico.

La cuestión es que para reciclar los envases del contenedor amarillo debemos separar por tipos. Es decir, latas metálicas, botellas plásticas, tetrabrick, blisters, etc. Cada cosa tiene un proceso de reciclado distinto. Es por eso que otros países prefieren que sea el ciudadano el que tome la molestia de separarlo antes de meterlo a los contenedores.

Por ejemplo, en Francia suelen tener hasta 6 contenedores distintos de residuos para reciclar: vidrio, botellas plásticas, envases metálicos, envases de cartón, papel y cartón, y residuos orgánicos.

Mejor ¿no?

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Vidrios transparentes y de color.

Y podemos seguir afinando, en Suiza y en Irlanda separan el vidrio por colores. Es decir, separan las botellas de cristal transparente de las que son de color verdoso o marrón. Esto es porque el vidrio de color nunca puede volver a ser transparente. De esta manera ahorran el paso de separar los productos antes de volver a fundirlos.

A modo de curiosidad, existe un pueblo en Japón que presume de reciclar más del 90% de los residuos que generan. Aquí la noticia.

Otra medida ya conocida es el Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) que ya usan países como Alemania, Holanda o Chile, entre otros.

Básicamente, consiste en el préstamo de los envases o recipientes que contienen los productos. Así que, si el comprador no tiene el envase, deberá pagar un importe establecido en concepto de pago por el recipiente. A partir de la segunda compra, el comprador se ahorra el envase y solo paga por el producto.

Este sistema no es nuevo. En España funcionó durante muchos años para productos cotidianos como la leche, hasta que se comenzó a implantar el sistema de los envases de un solo uso.

Paradójicamente, en el pasado teníamos algunos medidas que favorecían la sostenibilidad mucho más de lo que lo hacen ahora.

En este sentido, Alemania combina un sistema de SDDR muy efectivo con una forma de reciclar que los lleva a recuperar más del 95% -según cifras de ecofestes– de los residuos que generan.

Además de los alemanes, los finlandeses usan un sistema de SDDR con máquinas instaladas en los supermercados para reciclar los envases plásticos a cambio de unas monedas, según el precio establecido por cada envase.

¿Por qué en España no hay un Sistema de Retorno de Envases?

La respuesta es sencilla. Actualmente, no hay un sistema de SDDR porque el reciclaje es un negocio. Es decir, hay empresas y agentes interesados en que sigamos produciendo toneladas de basura que después se venden a plantas de reciclaje.

Eso es lo que insinúa un estudio publicado por la Fundación británica Changing Markets.

La publicación señala directamente a Ecoembes de actuar como lobby del reciclaje, y presionar a distintos niveles de la sociedad para que no se implante un sistema de retorno de envases en España.

El caso es que Ecoembes lleva la gestión del contenedor amarillo -el de los envases- en las ciudades españolas. Esta empresa compra los residuos a los Ayuntamientos y después los vende a las plantas de reciclaje que tratan de recuperar la materia prima.

A pesar de la presión pública y de algunos medios de comunicación, Ecoembes se niega a publicar datos sobre el porcentaje de envases reciclados en España, lo que aumenta la desconfianza y asienta la idea de que esta empresa hace mucho dinero con la compra-venta de los residuos, y no está especialmente interesada en que el sistema cambie.

En su defensa, Ecoembes argumenta que el sistema de SDDR sería muy costoso para la industria española y que no es necesario, pues -según ellos- ya se recicla la mayor parte de los envases del contenedor amarillo.

¿Y el futuro próximo?

Todas las medidas que hemos repasado en este artículo han sido pensadas desde la ética, y ojalá crucen pronto las fronteras. 

Los sellos de advertencia por alta concentración de los alimentos en Chile. El diseño de packaging que nos muestra datos sobre el proceso de producción del producto, las diferencias con el reciclaje y el Sistema de Retorno de Envases son propuestas que ya funcionan en muchos países del mundo.

Para terminar, otra medida innovadora es la que proponen desde la Fundación Knowcosters. Lo han denominado como Triple Marcaje. Su idea es añadir al ya establecido PVP (Precio de Venta al Público), otros indicadores como la Huella Planeta, en la que se marquen algunos datos sobre la huella ecológica del producto.

Y la Huella Fiscal, haciendo referencia al lugar donde se facturan los productos o servicios de la empresa.

En mi opinión este último es muy importante. A menudo nos preguntamos dónde se fabrican los productos, pero nunca dónde facturan y en qué país tributan las empresas.

Pues bien, la Huella Fiscal podría ser una solución preventiva para los consumidores con este tipo de inquietudes.

La idea de este artículo no es criticar a España ni alabar a ninguno de los países mencionados, tan solo espero que sirva de referencia para los que buscan soluciones en vez de prejuicios. Es posible que si mantenemos la mente abierta y libre de odio podamos encontrar el camino hacia una vida menos invasiva con el entorno natural.

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Sergio Galeano
Sergio Galeano

Redactor y Copywriter. Ayudo a transmitir los valores de marcas sostenibles y responsables con el medio ambiente. Este blog es una llamada a la reflexión y, en ocasiones, una invitación al cambio.

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